Según datos ofrecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer de mama es el más común entre las mujeres en todo el mundo, y los casos se siguen incrementando principalmente en países en vías de desarrollo, donde la mayoría son detectados en fases avanzadas. Sin embargo, el cáncer de mama es uno de los pocos tipos dentro de esta enfermedad que se pueden diagnosticar precozmente y cuyas posibilidades de cura en su etapa inicial son casi del 100 por ciento.

La mamografía es la herramienta más eficaz para detectar el cáncer de mama, por encima de otros análisis importantes y complementarios como los ecogramas mamarios y la autoexploración.

Por esta razón, las mujeres deben realizarse exámenes periódicos con el fin de detectar la enfermedad antes que se presenten síntomas. Aunque las mamografías no son para prevenir el cáncer de mama como tal, pueden salvar vidas si se diagnostica en una etapa temprana, significando que se realice a tiempo el tratamiento oportuno y que más mujeres puedan conservar sus senos sin necesidad de hacer una mastectomía (extirpación de la mama). La mamografía es la técnica más eficaz para diagnosticar el cáncer de mama de manera precoz.

¿En qué consiste la mamografía?

La mamografía es una radiografía de la mama que permite detectar de forma precoz la presencia de cáncer, lesiones sospechosas y otras afecciones, colocándola entre dos placas que la presionan ligeramente. La compresión del seno lo mantiene inmóvil para lograr una imagen completa por medio de rayos X y minimizar la borrosidad que pueden generar los movimientos de la paciente, quien debe permanecer inmóvil y contener en lo posible la respiración al momento en el que se toman las imágenes.

¿Cuándo debe hacerse la mamografía?

Los especialistas coinciden al recomendar a las mujeres hacerse la mamografía a partir de los 40 años de edad. Desde ese momento se aconseja hacer el examen entre uno o cada dos años. Sin embargo, muchos indican que entre los 50 y 70 años de edad, la mamografía debe realizarse anualmente, ya que en este grupo etario existe una mayor incidencia del cáncer de mama.

Los especialistas coinciden al recomendar a las mujeres hacerse la mamografía a partir de los 40 años de edad.

Para aquellas que tienen antecedentes familiares de la enfermedad o ya han recibido tratamiento por afecciones en los senos, se recomienda realizar la mamografía antes de los 40 años, no obstante esto queda a juicio del especialista.

Beneficios

Las mamografías permiten detectar el cáncer antes que se puedan comenzar a percibir cambios al palpar el seno. Es beneficiosa cuando hay un diagnóstico temprano, permitiendo un tratamiento oportuno que atrasa el progreso de la enfermedad.

Algo muy importante si se considera que la detección precoz del cáncer de mama reduce el riesgo de morir por la enfermedad entre al menos un 25 o 30 por ciento.

Estudios han demostrado que la realización de la mamografía disminuye el riesgo de muerte por cáncer de mama en un 35 por ciento en las mujeres mayores de 50 años. Por ello, diversos especialistas, instituciones de salud y fundaciones contra el cáncer recomiendan a toda mujer mayor de 40 años hacerse mamografías cada uno o dos años como mínimo.

Hoy en día existe mayor porcentaje de efectividad con las mamografías digitales, que guardan en un ordenador las imágenes para que los médicos especialistas puedan agrandarlas y observarlas con mayor detalle para un diagnóstico más exacto. Son recomendables para mujeres menores de 50 años o con tejidos mamarios densos.

Un gran paso en el diagnóstico precoz de cáncer es la mamografía mediante Tomosíntesis. Esta técnica es una forma avanzada de toma de imágenes que utiliza un sistema de rayos X de baja dosis y reconstrucciones hechas por computadora para crear imágenes tridimensionales, se apoya en la informática de gran potencia para convertir las imágenes digitales de las mamas en una pila de capas muy finas o “láminas” para generar una “mamografía tridimensional”.

Con esta nueva técnica mamográfica a la vez que se disminuye la radiación, se diagnostican lesiones de tamaño mínimo invisibles en la mamografía convencional.

Posibles riesgos

Las mamografías no siempre son cien por ciento certeras. Entre los riesgos que conlleva está el resultado de un falso positivo. Se trata de un sobre diagnóstico en el cual el estudio puede detectar una anomalía que parecer ser un cáncer pero que no ha ocasionado ningún síntoma o problema, y que incluso podría desaparecer por sí mismo.

Esto tiene consecuencias además de la preocupación y ansiedad para cualquier paciente, la aplicación de más análisis, consultas, exámenes invasivos y gastos mayores, lo que significaría un exceso de que pueden llegar hasta como cirugías o radioterapia, generando efectos secundarios innecesarios.

Por otro lado, se puede dar el caso contrario, lo que se denomina un falso negativo. En ocasiones el tejido mamario puede ser denso y ocultar un cáncer que puede no ser visto en la mamografía, generando un retraso en tanto en la detección como en el tratamiento necesario.

Para evitar tanto los falsos positivos como los negativos especiamente en mamas densas, el radiólogo puede realizar una ecografía que complemente a la mamografía y a la vez no saque de dudas.

Aunque algunas personas tienen dudas sobre los posibles riesgos de exponerse a la radiación de los rayos X durante este examen, cabe destacar que las mamografías hoy en día solamente emplean una cantidad muy mínima de radiación que es incluso menor que otro tipo de radiografías más comunes.

Pese a sus posibles riesgos, actualmente la mamografía sigue siendo la herramienta más eficaz para detectar el cáncer de mama, por encima de otros análisis importantes y complementarios como los ecogramas mamarios y la autoexploración.

Ante cualquier cambio que observe en sus mamas debe ponerse en contacto con un especialista para poder prevenir a tiempo posibles complicaciones y descartar enfermedades.

Dr. Jose Eduardo Arjona

Author Dr. Jose Eduardo Arjona

Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Córdoba. Atención ginecológica integral. Especialista en ginecología y obstetricia.

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